Mostrando entradas con la etiqueta lima. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta lima. Mostrar todas las entradas

18 sept 2007

Frío Rico


Tras haber pasado el último Diciembre en Perú y tener planeado pasar el próximo en India, no pensaba regresar a Lima sino hasta Mayo 2008. Sin embargo, 500 días es una pena muy larga y guardaba la esperanza de escaparme de esta cárcel que es el exilio. En especial, de caerle de sorpresa a mis viejos y disfrutar de cómo reaccionaban por el inesperado reencuentro. Hace 3 semanas, tuve una reunión con mi jefa y me dijo que tenía que usar mis días de vacaciones – que sino los perdía y que mejor me tome un descanso. Esa misma noche encontré un pasaje a un precio increíble y decidí no sólo ir a ver a mis viejos, sino caerles justo para sus cumpleaños. La siguiente historia narra como el afecto logra templar incluso al más frío invierno Limeño.

Antes de comprar el ticket, me aseguré con el hermano de mi madre que mis viejos no estaban planeando una sorpresa similar – pues hubiera resultado hilarante que ellos me vengan a visitar a Woking cuando yo los buscaba en San Borja. Días antes de llegar a Lima, le pedí a unos tíos muy queridos que saquen a cenar a mis viejos de manera que anestesien mi llegada. Debido a problemas que contaré luego, en vez de las 11pm llegué al depa de mis viejos a la 1.30am. Después de tocar 4 veces el timbre, empezaba a pensar que sería imposible despertarlos cuando se abrió la cortina y mi madre apareció con pijama y mucho sueño. Al verla, le saqué la lengua y abrió más los ojos. Con señas le pedí que me abra la puerta y aún sin creerlo, abrió la boca y cerró violentamente la cortina. Al minuto me abrazaba tan fuerte como aquella vez que llegué a Lima para besar a mi hermana por última vez. Estábamos a la mitad del abrazo, cuando mi viejo preguntó quién era – la miré y no tuvo mejor idea que mencionar el nombre del vigilante. Caminé hacia su cuarto y me detuve en el umbral de la puerta para verlo: su metro noventa estaba cubierto por media docena de frazadas y sus dos ojos estaban casi cerrados, de manera que al verme se terminó de congelar. Para cuando confirmó mi presencia, su llanto de niño bueno quebró incluso al silencio. Corrí a besarlo y mientras lo hacía me preguntó: ¿todo bien?, ¿y Natalia?, tras responderle me increpó con un dulce “¿Cómo me haces esto?” Al día siguiente me enteré que dos horas más tarde, mi madre lo había despertado para re-confirmarle que estaba de vuelta en casa. Días más tarde, me enteré que en plena alucinación mi viejo había creído que sus dos hijos habían venido de visita.

Cualquier viaje de vuelta al terruño queda corto, en especial para ver a los amigos. Fue así que viajé de incógnito, sin hacer mucho alarde ni comprometerme más que con aquellos que en Diciembre pasado no pude ver – aún así quedo corto. Continué con las sorpresas apareciéndome en el cumpleaños de Oscar, que junto a Pao conforma la pareja de amigos que más extraño. Encontrarme con ambos fue tan sabroso como los 4 Maracuya Sours que tomé aquella noche en que mis viejos dormían. Fue tan especial como coincidir en la misma reunión con mi mejor amiga y con el bueno de Pablo, cuya mudanza a España impidió seguir profundizando una muy linda amistad. Fue una maravilla visitar a mi primo Ernesto, a quien el nacimiento de su primera hija lo ha hecho crecer aún más, y celebrar con muchísimos Bazán-Borja la bendición de contar con una nueva intersección entre ambas familias. Noches después fue genial armar la despedida de soltero más zanahoria posible a mi querido Martín y en ella, re-encontrarme con la guitarra eléctrica del Chino y el saxofón de Javicho. Otra noche me encontré con quienes me enseñaron que en el trabajo es posible hacer amigos y no sólo compañeros – pues varios de ellos fueron de los más cercanos cuando mi hermana agonizaba y hoy en día, son los que más me hacen reír. Un segmento de otra noche fue para celebrar el ascenso de Dani, la nueva chamba de la Tava, el cumpleaños de la siempre ausente Menza, los planes de la Calichina, la visita de la Bazana y las historias de Joaquín, el hijo de Aldrin – el único que hasta ahora no entiendo porque no tiene apodo de maricona. Un desayuno en Villa el Salvador con curas que me hacen seguir creyendo en la Religión Católica; una reunión siempre bulliciosa y tierna con los Streulis en el café de "mi cúña"; un breve pero sabroso almuerzo con mi querida Rochi; la más insospechada y sincera reunión con Rafo y Quique; y a manera de postre, una muy dulce conversa con mi abuelo degustando el pan y queso que trajo de Huaraz, cerró mi menú de encuentros amicales. Como sucede siempre que el paladar queda fascinado, cuento los días que faltan para volver a Lima para degustar la continuación de las historias que me contaron y en especial, para escuchar las de aquellos que el tiempo y las circunstancias no me dejaron ver.

Mi madre celebró su cumpleaños con la misma intensidad con la que vive. A punto de irse a sus clases de computación, una llamada de mi viejo nos asustó y mandó inmediatamente al colegio que dirige. Un casi desmayo lo condujo a la enfermería y nuestras ganas de descartar mayores complicaciones nos enrumbaron a la Clínica. Según el médico, una incipiente hiper-tensión le había jugado una pasada pero aún así faltaba hacerle una ecografía al corazón, un mapa y un examen de resistencia. Fue recién al día siguiente que pasó por dos de estos exámenes. Con la venia que la vida le entrega a una familia que perdió a dos de sus integrantes en un corto período de tiempo, los resultados nos devolvieron el humor. Volviendo a su cumpleaños: salimos de la clínica y los 3 volvimos a casa a medio día. Tras almorzar y dejar descansar a mi padre, me escapé con mi mamá a ver Harry Potter. Después del cine tenía que darle el encuentro a una clienta y el camino se encargó de recordarme el infeliz tráfico Limeño. Camino a casa, paramos unos momentos para que le de un abrazo a mi querido Hugo – quien esa mañana había perdido a su querida abuela. Eran las 9pm y mi hambriento padre llamó más de una vez para confirmar nuestra hora de arribo. La Pizza llegó casi al mismo tiempo que nosotros y nos pasamos el resto de la noche ingiriendo tajadas de Italia a la par que tajábamos nuestras emociones. En resumen, cuidando al marido, disfrutando como niña en el cine, haciendo negocios, dando el pésame y compartiendo vino y afecto con los dos hombres que más la quieren, fueron las emociones con las que mi madre coloreó los 53 años que cumplió el último martes de agosto.

Mi viejo cumplió 60 años tal como ha vivido cada uno de sus días: como un molino de afecto, con dos enormes aspas transformando la energía de vida en energía humana. Aquel día no paró de contestar el teléfono, leer correos y ya en la noche, una mentira que no se llegó a creer del todo nos hizo pasar a recoger a mis tíos Fernando y Maruja – que supuestamente habían acabado de hacer más bella a una paciente. Lo que mi viejo no se imaginaba es que la verdadera operación había consistido en una fiesta sorpresa en la que lo esperaban muchísimos amigos, familiares e incluso ex-alumnos. Entró a la clínica y menuda sorpresa se llevó cuando estando en la sala de espera se encendieron las luces del jardín y decenas de rostros queridos aparecieron sonriendo al son de aplausos y abrazos. Fue una maravilla verlo disfrutar tan intensa y sanamente.

Gracias a Dios que existieron varias de estas escenas, porque el cambio climático hizo de este el más crudo invierno Limeño. Sin calefacción, ni doble vidrio, me disgustó enormemente el affair de la humedad con el frío que tras colarse en mi cama, me dejaron las sábanas mojadas. En los 3 años que pasaron desde que dejé Lima, esta fue la primera vez que pude observar críticamente las “Limeñadas”. Entre las que más me chocaron estuvieron el clasismo, los trámites y la política.
• A los 10 años, recuerdo que le pregunté a mi mamá cómo era vivir sin inflación y aunque me lo explicó, le hubiera entendido mejor si describía la Lima de estos días. Sin embargo, no hay bienestar general si las disparidades sociales no se reducen y este viaje me dejó la impresión que se habían agrandado. Incluso en la actual bonanza económica hay pocos espacios para disfrutar de un trago sin elegir cuidadosamente con qué vestirse; lamenté que demos por sentado que el “chico de Wong” embolse las compras y las lleve al auto del cliente; y me sorprendió la coraza que hemos desarrollado todos ante tanto niño en la calle.
• En Diciembre pasado no pude completar la renovación de mi licencia de conducir, así que ésta era una de mis prioridades para este viaje. Cuando estaba a punto de recogerla, el burócrata que me atendía se inventó que mi examen médico había caducado y con inmaculada serenidad me aconsejó volver al día siguiente con uno nuevo. Al ver como se licuaba mi hígado, mis padres me animaron a contactar al compadre de mi tío – quien maneja una clínica certificada por el Ministerio de Transporte. Mis padres tenían que renovar sus licencias bastante pronto también así que aprovechamos para hacer el trámite los 3 juntos. Tras llegar a la clínica, no nos pudimos sentir más afortunados. Entramos a saludar al amigo de la familia quien llamó uno a uno a los médicos bajo su supervisión, para que nos examinen y firmen cada una de las secciones que conforman el formulario que necesitábamos. La parte de la evaluación que más rechazo me generó en Diciembre fue la psicológica, porque se trataba de una larga colección de preguntas burdas y simples. Siendo la única sección que nos faltaba completar, el médico amigo nos dirigió al salón contiguo para dar el examen psicológico. Tras haber terminado con la primera sección, nos trajeron un par de hojas que alteraron mi recuerdo de la prueba que rendí en Diciembre porque seguían siendo de coordinación visomotora. En términos sencillos, teníamos que copiar las aspas de una hoja en las celdas de la otra. Al poco entré en razón y recuperé el cinismo. Desde ese mismo momento disfruté la expresión que pondrían mis viejos al enterarse que estábamos copiando las respuestas.
• Recuerdo que más de una película ochentera ha tratado de personas que tras varios años en coma, despiertan y parte de su adaptación consiste en aceptar que Ronald Reagan pasó de mal actor en Hollywood a Presidente de los Estados Unidos. De una manera muy similar, me pareció muy penoso volver a mi país y fijarme en lo que muchos ya no critican. Tener a Alan García de Presidente después de todo lo que nos hizo en los 80s es casi tan absurdo como ver a Laura Bozzo gozar de su libertad y casi tan alucinante, como ver a Cristal en el último puesto de un campeonato descentralizado que lidera el Municipal. En el Perú, la política, la administración de la justicia y el fútbol muestran cuan permeables son los límites entre la realidad y el surrealismo.

Viajes como este tienen consecuencias negativas y positivas. El viajar en American Airlines vía Miami fue una inacabable odisea. Basta decir que llegué a Lima con una hora de retrazo y tuve que gastar otra hora más quejándome por el estado de mi maleta: que llegó sin candado, con el cierre roto y hasta acuchillada – lo que atrasó muchísimo mi llegada al depa de mis viejos. A la vuelta, tuve un retrazo de 6 horas en Miami y mi maleta llegó 5 días más tarde que yo. A pesar de este gran malestar, cruzar el charco para darle el encuentro a mi esposa tiene sus recompensas: para no ganarme un problema con Natalia, sólo compartiré que la diferencia horaria armoniza nuestras horas ideales para disfrutar del amor.

18 ago 2007

Terremoto de emociones


El terror ante lo que podría ser un terremoto siempre rondó las cabezas de aquellos que nacimos después de 1974. Este temor por lo desconocido se alimentaba por las historias de nuestros padres, amigos mayores y decenas de películas gringas de bajo presupuesto. El miércoles pasado, dicho terror dejó de ser teórico salvo para tres grupos de Limeños: aquellos que se mudaron al otro barrio, aquellos que se fueron de viaje y aquellos que emigraron. Al encontrarme en el tercer grupo, muchos pensarían que me libré del terremoto pero ésta historia trata de cuánto te mueven la distancia y la falta de información.

Como siempre, el jueves prendí la computadora para revisar mi correo antes de irme a la oficina. Como nunca, la máquina no prendía y antes de decidir reiniciarla apareció Natalia contándome que había habido un temblor en Perú. Ante ello, mi natural pregunta fue ¿Qué tan fuerte fue el temblor para volverse noticia en la TV Británica matutina? Como si se tratara de una competencia, Naty prendió su máquina a la par que yo reiniciaba la mía. La franja de noticias de la BBC que recientemente instaló en su computadora incrementó nuestro estrés pues anunciaba “Terremoto en Perú”. Naty logró leer los correos de su familia antes que yo logre saber si mi familia me había escrito y un intenso alivio la quebró y mandó de vuelta al cuarto. Sin saber si había completado su lectura, le llevé su máquina, me excusé diciéndole que aún no sabía nada de mis viejos y volví corriendo a mi computadora. Gracias a Dios, mi madre me tranquilizó desde el título de su correo con un efectivo: “ESTAMOS BIEN”.

Volví al cuarto para acompañarnos, intercambiar información y comprobar que su familia sólo se haya asustado. Dado que en Lima era la 1:30am, decidimos dejar descansar a nuestra gente y optamos por revisar Peru21 y El Comercio. Necesitábamos complementar lo escrito con imágenes y buscamos vídeos en Youtube. Las imágenes que en ese entonces encontramos no podían ser más penosas, pues se trataba de las chicas terremoto (un par de las peores actrices que ha producido mi país) de la teleserie 1,000 oficios.

Con la misma desesperanza, prendimos la televisión y comprobamos una vez más que la política editorial de BBC (local) es promover banalidades entre su tele-audiencia matutina. En la hora que pasamos revisando los diarios y viendo televisión, en dos oportunidades entrevistaron en vivo a un sujeto que precariamente disfrazado le rendía tributo a Elvis Presley. Era claro que conmemorar el 30 aniversario de la muerte del Rey del Rock and Roll era más importante que informar sobre la desaparición de 500 personas – pues se trataba de un exótico país que no había pertenecido al imperio Británico, que actualmente es asociado al “osito Paddington” y que es recordado únicamente por cómo nuestra selección de fútbol le ganó a Escocia en Argentina 78´.

Al comunicarme con varios amigos me reconfortó no sólo saber que estaban bien sino que sus familiares también lo estaban. Aún así, sus reacciones no tardaron en agruparse en 5 distintas categorías: la primera agrupaba a aquellos que se quedaron en “todo bien en Lima, el problema fue en el Sur”. Los otros grupos resultaron más interesantes pues mostraron una gradiente de mercadeo personal. Los sabios agrupó a aquellos que sólo debido a la confianza llegaron a compartir qué estaban haciendo a favor de las comunidades más afectadas. Los comunicadores estaba integrado por aquellos que se encargaron no sólo de compartir artículos y vídeos sino también de informar cómo ayudar a los damnificados. Los relacionistas públicos, aprovecharon esta oportunidad para publicitar cómo su empresa había implementado una campaña de responsabilidad social. El más pintoresco de todos fue el grupo conformado por los héroes del tercer mundo, que hicieron lo posible por pulir su Inglés y ofrecerse como catalizadores de ayuda internacional para sus desafortunados compatriotas. Sin importar la categoría, fue muy interesante comprobar el potencial de las noticias al promover comportamientos pro-sociales.

Poniendo lo narrado en perspectiva, la cobertura de ésta y otras noticias desnudan dramáticas inequidades globales. Hace tiempo que no es noticia el hecho que cada día en Irak fallece una cifra similar al número de personas caídas el 7 de Julio del 2005 en Londres – las mismas que acapararon la atención mundial por meses. Aún a pesar de haber fallecido diez veces más de Peruanos, es obvio que el reciente terremoto será titular por un reducido número de días. No hay duda que tanto la cobertura como su tono de comunicación son decididos sobre la base del ranking económico, lo que da a pensar que las muertes son más o menos importantes dependiendo del lugar de la tragedia.

Dicho ranking no sólo aplica a la prensa mundial, sino también a la sociedad Peruana: ¿Acaso no nos levantamos frente al terrorismo después del ataque al corazón de Miraflores? Quiero creer que un desastre natural como el ocurrido el Miércoles pasado permita despertar a mi país de un desastre humano que viene sustentando inequidades geográficas, económicas e incluso raciales.



Cuentas creadas para ayudar
Banco de Crédito BCP
Cta .Ahorros Soles. 193-19999998-0-15
Cta. Ahorros Dólares. 193-19999999-1-16
Scotiabank
Cta .Corriente Soles 5074-657
Cta. Corriente Dólares 3020-500
Interbank
Cta .Ahorro Soles. 200-0000001118
Por ahora sólo tienen cuenta en soles
BBVA Banco Continental
Cta .Ahorro Soles. 0011-04860200395720-82
Cta. Ahorro Dólares. 0011-04860200395739-82
Cta Ahorro Euros 0011-04860200395747-85

LUGARES A LOS QUE SE PUEDE LLEVAR AYUDA:
- Estadio Nacional, puerta 14
- Comisión Episcopal de Acción Social: Av. Salaverry 1945 Lince
- Esquina de Av. San Borja Norte y Av. Boulevard, frente al Pentagonito.
- Municipalidad de San Borja: Av. Joaquín Madrid, cuadra 2.
- Centro Comercial Ebony: Av. San Borja Sur con Av. Parque Sur.
- Plaza Vea de Av. Javier Prado.
- Puertas de la PUCP
- Puertas de Canales de Televisión. Sobre todo en TV Perú y en Frecuencia Latina, donde se desarrolla la campaña El Perú se da la Mano.
- Local de la Cruz Roja Peruana (Esquina de Avenidas Caminos del Inca y las Nazarenas en Surco, a dos cuadras de El Trigal).
- Asociación Civil Transparencia (Av. Belén 387 San Isidro)
- Universidad San Juan Bautista: Av. San Luis 1934
- Club Tacna (Av. Salaverry)
- MHOL, en Jr. Mariscal Miller 822, Jesús María

3 jun 2007

Londres chicha


Teléfonos públicos y buses rojos, taxis negros cuadrados y un muy dorado Big Ben eran las imágenes con las que coloreaba Londres desde Lima. Al llegar, suponía que no tardaría en ver a la Reina, vivir por Nothing Hill y convertir a la lluvia y la neblina en mis quejas favoritas. Para bien y para mal, la ciudad de Jack destripó rápidamente mis expectativas. Por suerte, mi precaria salud mental se reanimó al percatarme que Londres y Lima son muy parecidas: ambas son chicha.

La capital del Reino Unido está dividida en 4. No hay dudas que el Támesis se encarga de partir a la ciudad en Norte y Sur. En cambio, el límite exacto entre Oeste y Este puede desatar un apasionado debate entre dos Londinenses. Dado que a los Limeños nos toma tiempo comprender indicaciones como al “noroeste de X” o al “sureste de Y”, encontré no sólo un buen ayuda-memoria sino una gran fascinación al percatarme que esos cuadrantes son espejos del Planeta. Así, por lo general, el mundo acomodado vive en el Oeste de la ciudad, los obreros en el Este y salvo minorías, la gente vive mejor en el Norte que en el Sur.

Muy similar a la Lima que sobrevive marginada por Miraflores, San Isidro, Surco y La Molina, Londres es mucho más grande e interesante que los 4 distritos que se ven en el cine y la TV. En cualquiera de sus manzanas conviven inmigrantes de distintos continentes. No sólo sus acentos desnudan sus diferencias, también lo hacen su vestir, sus hábitos alimenticios y el trato a sus mujeres.

Para notar esas diferencias no hay como el verano. Así como en Lima no hay mejor safari antropológico que ir a la playa, en Londres no hay como viajar en bus. No es extraño que en este medio de transporte público te encuentres sentado frente a mujeres del más tradicional mundo Árabe junto a desinhibidas Escandinavas. En este triángulo, mis ojos Peruanos se deleitan con la generosidad de la Sueca y se intrigan con la timidez de la Iraní. Probablemente, ésta última juzgue en silencio la denigrante apariencia de su compañera de asiento y mi curiosidad pésimamente disfrazada. Quizá, en la misma línea, la Vikinga se burle tanto de la vestimenta de la Persa –que lo cubre todo– como de las miradas del Inka, que no esconden nada.

A cualquiera que venga de Lima le espera un primer gran shock al comer con gente de otras culturas. En casa somos sumamente drásticos al calificar los modales de los comensales, por lo que comer con las manos es un sacrilegio. De lograr superar las cínicas lecciones de Frieda Holler o la creencia que “no hay como la comida Peruana”, podremos encontrar a refinados Etíopes e Indios que orgullosos te mostrarán cómo mojar el pan en el guiso y llevarte un pedazo de carne a la boca, justo antes de sonreír, saborear y animarte a seguir sus pasos.

Pero lo chicha no sólo salta en la abundancia o carencia de las coloridas prendas de vestir, tampoco en cómo la gente se lleva la comida a la boca. Londres es chicha porque en ella se fusionan de forma aparentemente caótica una muy amplia gama de gustos, ritos y costumbres. Si los niños que viven en ésta ciudad hablan 300 idiomas, ya se imaginarán cuánto pueden variar las idiosincrasias de sus padres. Estoy seguro que las "huachafas" mezclas cuestionarán tu comprensión de lo que significa primer mundo, pues a diario confluyen mendigos con las apariciones públicas de la familia real; el innecesario refinamiento de los académicos con huesos de pollo regados en el bus; la muy lenta burocracia con penosas borracheras adolescentes; además claro de las fusiones en la música, comida y arquitectura.

Quizá la principal diferencia entre ambas formas de vivir lo chicha radica en que Lima incorpora varios aspectos del mundo andino pero rechaza a los andinos, mientras que Londres hace lo posible por incluir a sus forasteros. Si bien no se trata del paraíso de la diversidad y la tolerancia, las leyes son firmes y sus líderes consistentes. Para ello, dos ejemplos concretos.

¿Se imaginan a Castañeda Lossio vistiendo un polo con colores muy similares a los del Tahuantinsuyo y liderando la marcha por el día del orgullo gay en Lima? Al alcalde de Londres se le puede criticar muchas torpezas políticas, como ser socio de Hugo Chávez por ejemplo, pero Ken Livingstone es un verdadero maestro en inclusión social. Además de su activo rol en la defensa de la diversidad sexual, en Julio del 2005 dio una verdadera cátedra en defensa de la diversidad étnica y religiosa. A dos días de las 5 bombas que sacudieron Londres, reunió a los más importantes líderes religiosos y políticos para hacer un llamado conjunto a la paz y resaltar las diferencias entre terroristas y musulmanes. El duelo por quienes fallecieron aquel día fácilmente hubiera podido generar mucha más violencia, pero su mensaje fue sumamente sencillo y efectivo: “7 millones de Londinenses, 1 Londres”.

El rol que juega el Reino Unido en Irak y Afganistán es otra historia. La que les he contado hoy es sobre Londres, de cuánto se parece a nuestra ciudad y de lo mucho que me gustaría que algunos aspectos se parezcan aún más. Tanto en lo positivo como en lo patético, los Peruanos narcisamente creemos que nuestro país es único y que no hay como lo nuestro. Para comenzar a ser consistentes, creo que llegó la hora de incluir a nuestra propia gente.